lunes, 14 de febrero de 2011

Amores de película, porno



Hay enemigos y amantes del cine porno. Detrás de las “extrañas” escenas y los diálogos triviales de la mayoría de las películas X, existe un negocio muy rentable. Contenidos que, a diferencia de novelas y libros de poesía, sí son traducidos a muchos idiomas. En España se producen y se doblan una gran cantidad de películas pornográficas.

Queridas, desde que El Corte Inglés inventó esto de San Valentín, cada 14 de febrero me recorre la misma sensación fría por la espalda, cual espada de Damocles, sobre el hecho de tener, o no tener, a alguien a quien regalarle una postal en la que diga que le quiero mucho, como la trucha al trucho. Y sin embargo... he aquí otro Valentín y éste, si me permiten decirlo, será un poco agridulce. ¡Unos dramas, oigan!

Pero en fin, que hoy vengo a hablarles de otro tipo de amor, el de la pantalla, el de las mamellas al aire y los fontaneros desbocados. Porque sí; señoras, señores, el porno se traduce.

Supongo que este nombre no les sonará: Marranas con ganas. Y sin embargo es la primera película porno doblada al vasco en nuestro país. La película, grabada en 2003, trata sobre las reuniones que realizan tres amigas, una vez al año, para contarse sus experiencias. Las tres amigas, en su momento, compartieron piso, y esto, ustedes lo saben, une, y mucho.

El mismo ejemplo, pero en catalán, es el de la película La mar no és blava. Aquí se le añade la pequeña historia de que este doblaje tuvo el apoyo de la Generalitat Catalana para su traducción en forma de 10.000 euros. La película, por lo que me cuentan, es una obra de arte, porque ganó el premio a la mejor película soft del Festival Internacional de Cinema Eròtic de Barcelona en 2005, el premio a la mejor película erótica en los Brussels European Awards de 2006, junto con el premio de mejor director europeo (Conrad Son), mejor actriz de reparto (Evita de Luna) y mejor actriz (Salma de Nora).

Les prometo que esto no me lo estoy inventando.

En ambos casos las razones que se adujeron fueron las mismas: la normalización de la lengua a través de la producción (y en este caso traducción) audiovisual. Y me parece genial, qué quieren que les diga, porque aquí somos todos muy modernos para unas cosas, pero para otras no hay más beata que nos. Y eso no está bien.

Y de todos modos esto de la traducción de películas pornográficas debe de ser un filón académico, no se crean. Primero, porque no he encontrado estudios sobre el tema, aunque de entrevistas que leo a actores y actrices (de doblaje, vaya) y a una traductora (Aina Serra) se encuentran bastantes peculiaridades en este tipo de traducción.

Me explico. Como en cualquier tipo de traducción audiovisual, en este tipo de películas confluyen un código lingüístico y un código visual. El primero, en traducción, queda invariable, mientras que el segundo (supeditado al primero) es la materia prima del traductor.

En esa sustitución lingüística hay que mantener varios tipos de sincronía, y si no pregúntenles a Agost, Chaume y Hurtado Albir (1999:84):

Sincronía fonética, para que la traducción se ajuste a los movimientos de la boca

Sincronía quinésica, teniendo en cuenta los gestos y los movimientos de los actores

Isocronía, adecuando la traducción a la duración temporal de cada enunciado del actor de pantalla.

Sin embargo, los actores de doblaje no suelen estar especializados en porno, sino que vienen de otros tipos de doblaje (dibujos) o de otras disciplinas (teatro musical) y las reglas del juego se rompen muchas veces. Como ellos mismos dicen, hay mucho espacio para la improvisación en el doblaje de películas porno que en otro tipo de doblajes no se aceptaría. Hay sitio para el buen humor, para las equivocaciones... y para los cambios de texto de último segundo. Al principio, nos cuentan, como aún no tienen práctica, se dañan bastante las cuerdas vocales con los gritos y gemidos. Pobres.

Si es que, como en toda traducción, a veces te lo pasas bien, y a veces es más desagradable. Pero ya me dirán, de algo tenemos que comer los mortales.

Y sí, si me lo preguntan, el traductor, profesional donde los haya, ha de ver la película antes de empezar a traducir, no sé qué esperaban. Inserte sonrisa picarona aquí.

Poco más por hoy. Les deseo un día lleno de amor en todos los sentidos posibles. Y ya saben, si son bilingües con vasco o catalán, sorprendan a sus parejas con Marranas con ganas o La mar no és blava, y así contribuyen a la normalización lingüística.

Acepto postales de san valentín.

REFERENCIA: Agost, R., Chaume, F. y Hurtado Albir, A. (1999) "La traducción audiovisual: doblaje y subtitulación"

5 comentarios:

Ally dijo...

Nada de St Balantains agridulces, los solteros son fabulosos!

Y doblar porno tiene que ser divertido, si señor :DDD

Ernie dijo...

Leí hace unas semanas que, de todas formas, los títulos de las películas, en castellano eran más inventada que otra cosa. Y muchos son leyenda urbana, también.

Aún así, un dato interesante es que la industria ha demandado a páginas como YouPorn, RedTube, Pornhub, etc., por competencia desleal. Si es que ni en el porno hay ya nobleza XD

Rob* dijo...

Los títulos de las pelíulas dependen del productor más que del tradutor. El traductor puede sugerir un título, que será ehado para atrás por mil razones diferentes (mercadotecnia entre otras)

Pero eso sí, el texto se traduce bien traducido, que los traductores son, antes que nada, profesionales.

Ernie dijo...

Miren lo que he encontrado =b

http://noticierodiario.com.ar/asi-se-dobla-el-cine-porno/

Rob* dijo...

GRANDE, grande, grande