martes, 23 de noviembre de 2010

Treballar





"s. XII; del ll. vg. *tripaliare 'torturar', der. de trĭpalium 'mena de cep o instrument de tortura', comp. de tres 'tres' i palus 'pal', pels elements que integraven l'instrument; la idea de patir tortura va contaminar la de laborar o obrar, i en plasmà pejorativament l'esforç que implica"


Es gracioso cómo evolucionan las palabras, de ésas que Grijelmo decía que venían en cerezas, de dos en dos agarradas por el rabito, como soltero y solitario, o acuerdo y acorde o sinistra y siniestra.


También es divertido pensar que libido está relacionada con la voz alemana liebe, la que da vida al amor. Y es que en las lenguas germanas el amor está relacionado con la ele. Love, en inglés, la alemana liebe, liefde, en holandés...


Todo esto viene del indeuropeo, no se crean, en concreto de la raíz *leubh: amar, desear, y de ahí a nuestra libido, un paso oigan.


Pero ¿y el amor, así, a la española? O a la francesa amour, o a la italiana... Pues bien, ésa es otra historia. La raíz del amor también está en el indoeuropeo, en *ma, madre.



Hay una coincidencia notable que se extiende a través de muchos idiomas de origen diverso, indicando que las palabras que designan a la madre, con una frecuencia que desafía las leyes de probabilidad, presentan una M . En lenguas remotas dentro del grupo indoeuropeo, como el hitita, el nombre de la diosa madre era mamma . Pero debemos pensar que la tendencia va más allá del indoeuropeo y se remonta probablemente a una lengua madre originaria. Em y Ab , en hebreo, significan respectivamente madre y padre. Paralelamente, encontramos muchi y fuchi en chino; en quechua, madre se dice ma ; en tupí-guaraní, amotá es amar, desear, amotó , pariente, y amú , hermana. Estos datos -a los que pueden agregarse muchos otros- parecen apuntar a la existencia de una lengua madre en la que se anudaría el indoeuropeo con otros grandes grupos lingüísticos y de donde derivarían ciertos gestos lingüísticos primordiales. El gesto de adelantar los labios para producir esta sonorante nasal se asocia sin dificultades con el acercamiento de la boca del niño al pezón materno. Es también el gesto necesario para el beso


¿Cómo se quedan? Yo que venía a hablarles de la tortura del trabajar y al final va y les publico una oda lingüística al amor. Si les interesa el tema les recomiendo este libro. Una maravilla, oigan.


Y poco más por hoy. No sé. Ya me dicen.

4 comentarios:

Ernie dijo...

Muy chula la entrada =).

Desde un punto de vista evolutivo, tiene lógica. Por una parte, la madre es un elemento de supervivencia primario para las crías, por lo que su atención requiere una llamada sencilla, fácil de aprender y ejecutar. Por otra, las conductas que más fácilmente se aprenden son las que se derivan de otras innatas, como el reflejo de succión que mencionas. Por eso tiene sentido que ambas se relacionen, jeje.

Por cierto, con tu permiso, voy a twittear la imagen del árbol, que me parece genial.

Rob* dijo...

Claro claro, ¡agarra la imagen y lo que necesites!

Miguel Sánchez Ibáñez dijo...

Guau, blog descubrimiento del dìa. De traductor a traductor, mi màs sincera enhorabuena :)

Rob* dijo...

Me honra tu comentario. Soy fans de su blog, mucho. <3