sábado, 24 de noviembre de 2012

Muere la B, y nombran a la b


Día agridulce, supongo, en la Real Academia de la Lengua, porque, empeñado como estoy en hacerles crónica social de la institución, hoy vengo a contarles una feliz y una triste noticia.

Primero que nada, y siguiendo mi anterior post, les anuncio que ya tenemos be minúscula: MiguelSáenz. Contentos estamos en el gremio, pues, de tener un traductor full-time en la Academia. Haberlos ya los había (Javier Marías, Rodríguez Adrados) y los hubo (Francisco Ayala). Pero todos estos traductores tenían, o tienen, otro oficio además de la traducción; y Sáenz, como él mismo apunta, es un traductor puro.

He recopilado algunas citas de la nueva be minúscula sobre la traducción, a ver qué les parece:

«La traducción es una actividad muy desesperada. Es una aproximación a algo que no existe: la traducción perfecta»

«Las tecnologías repercuten por un lado de una manera muy positiva, porque ahora el traductor tiene muchos más medios para poder investigar que antes eran inimaginables. Hoy el traductor que no averigüe o no profundice en un texto es porque realmente no quiere. Las nuevas tecnologías suponen para nosotros una inmensa ayuda. Sólo el ordenador es una ventaja enorme. Pero también, hay que advertir, que están repercutiendo en el idioma de una manera que no es tan positiva. En ocasiones lo deterioran, como sucede con los mensajes rápidos y los chats»

Pues sí. Parece que razón no le falta. La traducción, en sus propias palabras y en las nuestras también, es la gran olvidada en la cadena de la literatura.

Desde aquí le deseamos un feliz ingreso, que pronuncia su discurso de entrada pronto (tiene dos años para hacerlo), y que su entrada en la RAE sirva para revalorizar el papel fundamental y sin embargo tan poco reconocido de la traducción.

Y eso sí, la nota triste del día es que la otra be, la be grande, hamuerto. José Luis Borau, guionista y director de cine, deja vacante la be mayúscula.

Unos que van y otros que vienen. Por lo menos ya hay alguien que pueda hacerse responsable de las palabras que empiezan por be.