miércoles, 30 de marzo de 2011

Amparo Hurtado

He de decir, porque hoy empiezo así, a las bravas, que Amparo Hurtado es una persona que ocupa mi mente así como muy frecuentemente. Yo les seré sincero, pero es que desde el día en que, en primero de carrera, nos tuvimos que leer El libro gordo de la Hurtado, le tengo una gran admiración, y eso que ni la conozco.

La doctora Hurtado me fascina porque se dedica a las tres facetas de la Traducción: es traductóloga, es traductora y es docente. Entenderán que Hurtado duerma, como mucho, una hora y media al día, para qué más...

Hurtado estudió Filología Moderna en la Universidad de Valencia, donde presentó su tesina sobre “Literatura e ideología”. Más tarde se fue a la Universidad de París VIII a hacer un máster en sociología de la literatura. Como ven, Hurtado tenía una clara vocación filológica, Dior nos libre (jk). Todo se hubiera quedado en esas de no ser porque, en 1978, el primer centro de formación de traductores e intérpretes de España, la Escuela Universitaria de Traductores e Intérpretes de la Universitat Autònoma de Barcelona, la fichó como profesora de traducción francés-español.

En ese momento la orientación de la doctora Hurtado cambió por completo, gracias a Dior, ahora sí. Lo que pasó fue que, dando clase de traducción, se dio cuenta de que no era tan sencillo y de que surgían problemas aquí y allá derivados de la didáctica de la traducción. Así que, ni corta ni perezosa, se puso el mundo por montera y marchó a la ESIT a hacer un doctorado en Ciencias de la Interpretación y de la Traducción, donde presentó su tesis doctoral en 1986 sobre la noción de fidelidad en traducción.

De esa estancia se deduce, digo yo, la importancia del sentido en los trabajos teóricos de Hurtado; y es que cuando trabajas mano a mano con Lederer o con Seleskovitch algo se te tiene que pegar, oigan. Sobre todo si es la mismísima Selekovitch la que te dirige la tesis. De hecho Hurtado es la cabeza española de la teoría interpretativa, y por ello le aplaudo.

Cabeza del grupo PACTE desde 1997, los estudios sobre competencia traductora de Hurtado (et al, seamos justos) sorprenden a propios y a ajenos; y es que el modelo de competencia que propone PACTE en 2003 aporta, en mi opinión, la mejor clasificación de La Competencia, así, en mayúsculas, de todos los tiempos.

Destaca igualmente su interés en el diseño de objetivos de aprendizaje y en la búsqueda de un marco metodológico en didáctica de traducción que llene esos vacíos que todavía existen en las materias relacionadas en la formación de traductores e intérpretes: la enseñanza de lengua extranjera para traductores, la iniciación a la traducción, la traducción entre lenguas maternas, la traducción especializada (técnica, jurídica, literaria y audiovisual) y la interpretación.

Y por último, aquí donde la ven, Amparo Hurtado formó parte de esa Comisión de sabios que implantó la titulación de TeI en mi querida uji, con gentes como Rosa Agost, Justine Brehm, Pilar Civera, Frederic Chaume, Silvia Gamero, Amparo Jiménez, Isabel García, Josep Marco, M. Masiá y Josep Verdegal.

Entenderán ustedes que yo tenga a semejante monstruo de la traducción en bien alta estima. Además, es que me la veo cual hormiguilla, trabajando poco a poco, sin darle importancia a lo que hace, sintiéndose nada más -y nada menos- que una mera facilitadora más en la formación de traductores.

Y bien, como sujeto que ha estudiando la titulación que Hurtado ayudó a implantar he de decir que efectivamente, la Comisión de sabios de la que hablaba arriba cumplió su papel, y con creces. No pude hacer mejor elección que la de unirme a mi querida uji.

2 comentarios:

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