martes, 28 de septiembre de 2010

Las variaciones del lenguaje y la traducción

Como bien ha dicho Roberto, ahora escribimos desde otro uso horario, pero no se preocupen, que los posts llegarán sin retraso a todos ustedes.

Si algo he visto claro en Londres es que cada persona viene de su padre y de su madre y habla de un modo distinto. Coincidirán conmigo o no, pero eso marca lo que el resto de la sociedad piensa de nosotros y tiene un efecto en nuestros interlocutores. No sólo me refiero a que se hable de forma más o menos culta, con unas u otras palabras, me refiero a todo el espectro de variedades del lenguaje.

Obvio es que una misma lengua no se habla igual en todas partes, ni es igual en cualquier momento histórico, ni hacen uso de ella de la misma forma los diferentes grupos sociales.

Nuestros queridos Hatim y Mason (1990) nos ofrecen una de las clasificaciones de variedades del lenguaje que han perdurado hasta ahora:

En relación con el uso de la lengua nos encontramos con los diferentes registros (variedades diafásicas); mientras que relacionados con el usuario podemos diferenciar lo que de forma generalizada se llaman dialectos y que pueden dividirse en dialecto geográfico (variedad diatópica), temporal (variedad diacrónica), social (variedad diastrática) y los idiolectos, que vienen siendo la forma de hablar de un individuo, porque no me negarán que cada persona habla de una forma, por mucho que comparta características con el hablar de los que le rodean.

Fíjense en que esta clasificación es una de muchas, no vayan a creer que todo lo que H&M dicen va a misa. Por ejemplo Hudson (1980, 40) llegó a la conclusión de que «no existe manera de delimitar las variedades y, por consiguiente, debemos concluir que concluir que las variedades no existen. Lo único que existen son las personas y elementos, y las personas se pueden parecer más o menos entre sí en los elementos que tienen en su lengua» y se quedó tan ancho.

«Y, ¿a qué viene todo este rollo?», se preguntarán. Pues bien, lo crean o no, la variación lingüística puede ser un gran reto a la hora de traducir, ya que confiere un significado connotativo a lo que estamos expresando (Hatim y Mason, 1997). Si de momento nadie se pone de acuerdo con la noción de equivalencia en traducción, aquí tenemos otro motivo por el que discrepar. Y es que el mundo en el que vivimos no es otra cosa que connotación expresada a través del lenguaje y es inevitable encontrar ideas asociadas por los hablantes de una lengua a determinada variedad lingüística. Y visto que no todas las lenguas son iguales y no comparten rasgos dialectales paralelos, nos volvemos a dar de bruces con el gran muro de la inequivalencia.

No existe una solución universal para traducir los diferentes casos de variación lingüística, no se vayan a creer que tenemos respuesta para todo. Lo que si hay y muchas son soluciones ad hoc. Todo dependerá del texto al que nos estemos enfrentando.

Cuando en el texto sólo aparece una voz el problema de la variación no es tan grave y la solución nos la puede dar el mismo skopos, el fin último de la traducción. Por ejemplo, si pretendemos que los estudiantes de biología de la UJI comprendan un texto científico escrito en inglés norteamericano, podríamos perfectamente traducirlo en español estándar y todo resuelto. Receptores del TO y del TM percibirían lo mismo al leer el texto. El intríngulis de la variación lingüística aparece cuando se da más de una voz en el texto. Si varios personajes de un mismo texto se expresan de forma distinta y, más concretamente, de formas que los receptores origen de ese texto pueden asociar a determinada realidad social. Aquí es donde comienza el trabajo duro del traductor, quien deberá encargarse de transmitir las posibles connotaciones derivadas de las diferentes variedades lingüísticas presentes en el texto. ¿Cómo? Buscando pistas y volviendo a crear otras con el mismo efecto en los lectores meta.

A este respecto, me gustan especialmente los postulados de Roberto Mayoral en La traducción de la variación lingüística (1999). En este monográfico, Mayoral repasa las diferentes teorías relacionadas con la variación tanto en los ámbitos de la lingüística y la sociolingüística como en los estudios traductológicos. Mucho se ha hablado de lo «escondido» en el lenguaje, de los matices, en ocasiones sólo comprensibles por el hablante nativo de la lengua de origen. Existen marcadores, pistas de contextualización o estereotipos que posibilitan al receptor asignar los parámetros sociolingüísticos del contexto, i.e. enmarcar determinado texto en una situación.

Éstas son las pistas que, cual sabueso, debe encontrar el traductor en el texto meta y centrarse en aquellas que sean más pertinentes para «resolver la traducción de la forma más económica (eficaz) posible» (Mayoral, 1999)

Eso sí, no me vayan a confundir pequeños rasgos con adaptar totalmente a un personaje, que ya me veo a gente proponiendo el asturianu para el inglés de Sheffield, que como total, en ambas regiones hay minas… ¡que hay traductores muy brutos! Lo ideal sería hacerse una imagen mental de qué entiende el receptor origen cuando decodifica el texto y buscar en nuestro amplio acervo lingüístico algo que provoque esa misma sensación en el receptor meta.

Pero como en todo, cada maestrillo tiene su librillo y la práctica —más que la investigación teórica— es la que va a arrojar luz sobre nuestro mar de dudas sobre la equivalencia lingüística. Aquí van algunas propuestas, cada cual que decida si le vienen bien o no:

Las variedades diacrónicas pueden conseguirse con pequeñas modificaciones de la gramática o uso de términos arcaizantes.

Las diastráticas y diafásicas pueden determinarse por el uso de ciertas palabras, expresiones o jergas utilizadas por parte de un grupo social o en un contexto determinado.

Las variedades diatópicas son quizás las más peliagudas, porque no sólo indican la procedencia del hablante, sino que van cargadas de todas esas connotaciones de las que antes les hablaba. Por ejemplo, en un texto literario si es totalmente relevante la procedencia puede añadirse algo como «dijo con un acento claramente de x». Aún así, no soy yo muy amante de las adiciones.

Lo dicho, soluciones hay interminables listas y de todos los colores. Cada texto tiene una idiosincrasia y no seré yo quien venga a escribir the ultimate manual de cómo traducir las variedades del lenguaje.

Piensen un poco, ¿ustedes qué soluciones prefieren?

Pasen una buena tarde (seguro que no tan lluviosa como aquí).

viernes, 24 de septiembre de 2010

La socialización secundaria del traductor


Hola amigos

Antes que nada, sepan ustedes que les escribo desde otro país. Sí, sí, como lo oyen, que ahora vivo en Inglaterra, oigan, pero que yo les escribiré tanto, o más, que como lo he estado haciendo hasta este momento, eh. Y no se preocupen, que Marta también.


Hoy vengo a contarles algo que les he comentado mil veces ya, pero hoy tengo un caso práctico para que juzguen ustedes mismos.


Y es que la socialización del traductor es algo complicado, y de esto la doctora Esther Monzó sabe un rato. Para los que no lo sepan, la socialización es el proceso por el que el individuo encuentra su sitio en la sociedad. Existe una primera socialización, igual para todos, en la que aprendemos a peinarnos, a hablar, a vestir de forma más o menos decente (unos más que otros, claro) y esas cosas que hacen los niños. Luego viene la segunda socialización, la profesionalización, el proceso por que el que el individuo se forma y se sumerge de forma definitiva en el tejido social-laboral. La doctora Monzó habla de una socialización terciaria en el caso de los traductores, pero de eso ya les hablo otro día.


La cosa es la socialización secundaria, la que nos hace profesionales. Y esto está muy relacionado con la visibilidad de la profesión también, aunque no se lo crean. Porque esto es una doble vía, oigan, porque por una parte es la sociedad la que debe reconocer el colectivo de traductores, pero a la vez debe existir un sentimiento de comunidad, de cohesión, entre los mismos traductores; porque si no no hacemos nada. La idea es hacerse hueco y que la sociedad lo acepte sin problemas, si no, al menos desde mi punto de vista, la socialización secundaria no es total, no hay legitimación social de esa socialización.


Y la verdad es que ni lo uno ni lo otro. Fíjense que antes de venirme para acá, el país en el que para abrirte una cuenta bancaria necesitas la intercesión de alguna deidad aleatoria, me pasé por mi banco de tota la vida para pedirles un certificado de que soy tobuencha, esto es, de que no les he robado dinero, que pago mis cosas, etc.

Y claro mi banco se niega, porque dice que ellos pueden certificarme que hasta hoy he sido tobuencha, pero claro, que no van a poner la mano en el fuego por mí. Y yo lo entiendo, que con la que nos ha traído Zapatero a ver quién se fía de nadie... (Por favor si no captas la ironía deja de leer este post).


La cosa es que lo necesito en inglés y el mozo me comenta que vaya a recogerlo al día siguiente. Porque una cosa es en español, que me lo hace al momento, pero en inglés, no, porque lo tienen que redactar.


A todo esto le comento, casi con una sonrisa en los labios, que es que yo soy traductor y esas cosas. Y el muchacho, ni corto ni perezoso, me dice que si me lo traduzco yo mismo en la oficina me lo pasa a limpio y a la marcha.


Y yo lo hago. Y que sepan que nadie me pidió una mínima certificación de que soy traductor, ni nadie revisó mi trabajo. Y, claro, ustedes piensen que podría haber escrito en el certificado lo que me hubiera dado la gana y decir que era tobuencha, que es lo que mi banco en Inglaterra quería. Y con la firma y el cuño, que vengan y me reclamen, que yo no he traducido nada.


Les parecerá una tontería pero, ¿dejarían que alguien que no conocen les diseñara los planos de su casa de campo? ¿Harían caso a un supuesto médico que en un parque les comenta que coman rúcula para los gases?


Y en cambio sí, lo hacemos con la traducción. Señores, socialicemos, socialicemos. Que aquí, socializar o morir.

P.S.: Miren esto que he encontrado, que es guay.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Tipologías sociolingüísticas de los encuentros conversacionales valencianos (aka L'Alqueria Blanca inter alia)


Queridos

Hoy vuelvo a hablarles de la televisión valenciana. Sepan ustedes que no es que me haya vuelto yo muy de Canal Nueve últimamente, ni mucho menos, es que antes de mudarme a Reino Unido estoy yendo a comer a casa de mi yaya y no me libro de ese canal ni aunque me maten.


Hoy vengo a hablarles del uso del catalán en la pública valenciana a través de sus series estrella: L'Alqueria Blanca,Bon dia, Bonica, Maniàtics, Negocis de família y Matrimonis i Patrimonis.


Yo quería escribirles e intentar comparar cómo funciona esto de las series bilingües en la Comunidad Valenciana y en Cataluña. Porque, por si no lo saben, Canal 9 es muy fans ahora de hacer series mitad en español, mitad en catalán.


A mí a priori no me molestan, de hecho me gusta que haya producción propia en lengua propia y, qué quieren que les diga, ojalá hubiera más. Cuando los linguanazis me dicen que es que la gente prefiere ver las series en español, yo siempre pienso dos cosas: uno, que por qué hablo con gente idiota; y dos, no, en verdad sólo pienso una cosa.


Pero claro, yo soy mala gente, ustedes lo saben. Y miren que me gusta buscar dobles significados y manipulaciones varias, sobre todo las más evidentes, las de la televisión valenciana. Porque la manipulación a través de la ficción es divertida, y subrepticia. Porque si las clases ricas hablan catalán y los pobres, emigrantes andaluces, pongamos, hablan español, vendemos la idea de que el español es la lengua de las clases populares. Justo al contrario que las series bilingües valencianas, en la que los campesinos y demás gentes sin cultura son las gentes valencianohablantes, y el resto, castellanitos de a pie, los pudientes potentados monolingües. Qué triste, señores, qué triste.


Y me he encontrado con este artículo megainteresante, oigan. Para empezar, miren las tipologías sociolingüísticas de los encuentros conversacionales valencianos (esto es, qué pasa en la Comunitat cuando hablamos con alguien):


DIVERGÈNCIA (CASOS DE MILITÀNCIA LINGÜÍSTICA)

CONVERGÈNCIA (LA NORMA GENERAL VALENCIANA)

1) Iniciar les converses amb desconeguts en català.

1) Iniciar les converses amb desconeguts en castellà.

2) Continuar en català una conversa iniciada en aquesta llengua malgrat que l’interlocutor parle en castellà.

2) Però si s’ha iniciat en català i responen en castellà, continuar en aquesta última llengua.

3) Contestar en català davant d’interpel·lacions en castellà

3) Respondre les interpel·lacions en castellà amb la mateixa llengua.


Y ahora analicemos las series en cuestión:

FORA DE LA NORMA INVERSEMBLANTS

DINS LA NORMA: VERSEMBLANÇA LITERÀRIA

Maniàtics

- Tots els personatges s’expressen en

català.

L’alqueria blanca (l’Alcoià; anys 50)

Negocis de família (Dénia; actualitat)

[Bon dia, bonica (València, actualitat)]

Patrimonis i matrimonis

- Un catalanoparlant de L1 (40-50 anys)

parla en català amb la seua esposa

castellanoparlant, qui contesta en

castellà. Els fills s’adrecen al pare en

català i a la mare en castellà.

- El català s’empra exclusivament entre

catalanoparlants de L1.

- El castellà s’empra entre castellanoparlants

i entre catalanoparlants de L1 i

castellanoparlants.


Y continúo citando, que lo que está bien dicho para qué lo voy a parafrasear:


Independentment que aquestes sèries de ficció reflectisquen més o menys la realitat (grau de versemblança), cal examinar l’efecte que poden produir en el comportament lingüístic dels valencians. Així, les sèries “divergents” poden causar un efecte pedagògic d’animar a un major ús del català: Maniàtics perquè representa una societat valenciana totalment catalanoparlant, i Patrimonis i matrimonis perquè demostra que els catalanoparlants poden mantenir la seua llengua amb els castellanoparlants sense problemes. A l’altre costat, l’Alqueria blanca i Negocis de família són exponents de la “legitimitat” de l’ús del castellà al País Valencià i, paradoxalment, a través d’una empresa audiovisual que té com a objectiu “la promoció del valencià”. D’això es desprèn que RTVV podria jugar un paper important en la promoció dels usos interpersonals del català amb la programació de sèries de ficció com Maniàtics o Patrimonis i matrimonis. Dissortadament, no sembla ser aquesta la política preferent de RTVV ni la del partit que controla aquesta cadena pública, que ja ha deixat d’emetre Patrimonis i matrimonis.


Pues eso, que me pirran las series bilingües que pasan en la coqueta localidad de Valencia, por muy malas que sean.


sábado, 18 de septiembre de 2010

Los profesionales del doblaje en la sombra

En primer lugar, tengo que dar las gracias a Rob por la genial presentación que ha escrito, que ha conseguido que incluso me ruborice. Como sabéis me ha dejado el listón muy alto con sus artículos, así que espero que los lectores no sean muy críticos conmigo al leer estos mis primeros posts. Venga pues, manos a la obra. ¡Que lo disfruten!

Hace un par de días decidí pasar una tarde tranquila con palomitas y un documental. Concretamente, uno sobre el doblaje, dirigido por Alfonso S. Suárez, Voces en imágenes (aquí, el tráiler). El documental no trataba sobre traducción audiovisual, nada que ver, sino sobre la labor de los actores de doblaje o dobladores. Un apunte: muchos profesionales rechazan esta designación, porque ellos no van por ahí doblando papeles ni vigas como el robot Bender de Futurama —curioso que bend sea «doblar» y bender también signifique «juerga»—. Bueno, al grano, que me sale mi puntito freak y me puedo aquí tirar horas hablando de nada. Como iba diciendo, en el documental, actores y actoras de doblaje hablaban de su trabajo diario, gajes de la profesión y anécdotas.

Pues bien, resulta que los actores de doblaje se lamentaban de su poco estatus socioprofesional, de que el trabajo no era muy agradecido, de que el reconocimiento de la sociedad era poco, de que sí, estás ahí, pero la gente lo único que ve es al actor original… Y no pude sino pensar en el colectivo que más de cerca me toca. En la cadena del doblaje el traductor audiovisual es el último mono. Porque por lo menos a los actores se les respeta en el estudio de doblaje, pero es que a los pobres traductores se les tiene por simples maquinitas que pasan un texto de un idioma a otro como si fuesen el Google Translator (y no me vayan a decir que eso es un traductor, ¡que me enciendo!)

Eso sí, yo no soy de levantar falso testimonio sin pruebas: ¿qué me lleva a pensar que los desfavorecidos somos nosotros? Pues miren, nosotros aprendemos a traducir y a ajustar el guión para doblaje (que son dos tareas diferentes que van por separado y sí, el ajuste está mejor pagado) pero en el momento de la verdad nos limitamos al transvase lingüístico, porque siempre hay un señor ajustador que se dedica a que todo «quepa en boca» y si tiene que cargarse tu traducción, pues lo hace; y si al hacerlo no respeta el texto original, estropea un juego de palabras que te ha costado sudor y lágrimas inventar o construye una frase que no tiene sentido, pues lo hace. Porque sí, porque el ajustador normalmente no sabe inglés y no puede comprender los matices del texto origen y porque tiene la potestad y la protección otorgada por el director de doblaje, otra figura muy dada al retoque del guión que te has estado currando durante horas. Pero eso sí, cuando algo nos chirría mientras vemos una película doblada, lo primero que pensamos es «vaya pifia de traducción».

Así que en esas estamos. Como los actores de doblaje, nos encontramos en la sombra, sin que nadie nos dé premios o palmaditas en la espalda por nuestro trabajo. Sin embargo, como apuntaba Venuti, una traducción podrá considerarse de calidad cuanto menos presente esté el traductor en el texto meta. La invisibilidad del traductor (y, extrapolando el concepto, la del actor de doblaje) es una de las grandes cualidades que se nos presuponen. Eso sí, no vayamos a confundir que el espectador meta nos perciba mientras ve una película con que nos tomen por el pito del sereno, que es cosa muy distinta y eso no puede ser. Que yo ya tengo a mi madre para que diga «¡Ay! ¡Qué bien traduce mi hija!», pero también me gustaría que el resto de profesionales del mundillo alabasen lo que hago, que al fin y al cabo, es un trabajo creativo y muy importante.


¡Y ahora pásenlo bien, que ya es sábado!

viernes, 17 de septiembre de 2010

Danika Seleskovitch, luces y sombras de la reina de la IC (parte 2)


Este es el segundo post que dedicamos a la vida y milagros de Danika Seleskovitch, la intérprete. El otro día ya les conté todos sus logros académicos y profesionales, y ya les advertí que no es oro todo lo que reluce y que, citando a Dumbledore, la oscuridad se encuentra hasta en los rincones más soleados de nuestros corazones. Muchas veces detrás de las victorias más grandes, detrás del mérito, del reconocimiento y de las palmaditas en la espalda, se esconde la terrible soledad del triunfador.

Lo cierto es que Seleskovitch nunca fue una mujer plenamente feliz. Y esto no es algo que les diga yo mismo, no se crean, sino que lo extraigo de su bio. Fíjense que su madre se suicidó cuando Seleskovitch era bien pequeña y ya nunca más se le oyó decir una palabra sobre ella. Su padre, por su parte, la abandonó, y la niña tuvo que irse a vivir con su abuela. Y esto no acaba aquí, sino que además, en 1931, el padre se casó con otra mujer y arrancó a la pobre Seleskovitch de los brazos de la abuela, a quien volvería a ver en contadas ocasiones durante el resto de su vida. Y así pasó la infancia Seleskovitch: con un padre que la ignoraba y una madrastra que se dedicó a hacerle la vida imposible. Ya en la edad adulta, discutió con su hermano, que vivía en París con su abuela, y Seleskovitch dejó de hablarse con cualquiera de los miembros de su familia.

Soledad.

Esto me hace pensar que quizás fue la pena y la soledad la que llevó a Seleskovitch a dedicarse en cuerpo y alma a su profesión, que se convirtió en su refugio, en el lugar donde “la pobre Danika” no existía; porque estaba dentro de una cabina, sin pensar, pensando a través del orador; y sin hablar, hablando por la boca del orador. Triunfar no habría supuesto un logro para ella, sino la consecuencia lógica de quien vive únicamente para su profesión.

Al no tener un vínculo con su familia, Seleskovitch se aferró a sus raíces yugoslavas, que se convirtieron en su seña de identidad. Así, Seleskovitch nunca fue nada objetiva con Serbia y de ahí surgen todas las voces que censuran a esta profesional.

De conflicto con Yugoslavia decía, encendida, que mientras Croacia y Bosnia salían de rositas, su Serbia natal tenía que cargar con toda la culpa de lo sucedido. Y si no miren lo que ella misma escribió:

“On commence à voir combien est terrible la vengeance exercée par les allemands de Kohl et Genscher sur les vainqueur de 1945. En imposant le demembrement de la Yugoslavie, ils ont reussi la ou hitler avait échoue”

Como verán, Seleskovitch no ganó muchos amigos comparando a Kohl y a Genscher con el mismo Hitler... Y no sólo quedó la cosa así, sino que, a propósito del Genocidio de Srebrenica, en el que más 8000 personas murieron asesinadas a manos del general Ratko Mladic en una zona zona calificada de “segura” por Naciones Unidas en plena Guerra de Bosnia, Seleskovitch, cegada, no sólo negaría el genocidio en sí sino que se referiría a él en los siguientes términos:

“Au mois de juillet 1995, General Mladic libère Srebrenica. Mladic fait venir un grand nombre d'autocars , les Musulmans y sont entassés et emmenés jusqu'a la nouvelle frontière entre la Féderation croato-musulman et la République Serbe.”

Y arremetió de forma devastadora durante el resto de su vida contra los americanos diciendo que, mientras presenciaban impasibles como Serbia se destruía, financiaban a los musulmanes con armas y dineros y comida, de ahí que el general Mladic liberara la región.

Y mi pregunta: ¿Esta alienación brutal de una mujer de mundo, traductriz e interpretadora, investigadora los más días, mujer, teórica y conocedora no tendrá algo que ver con esa ausencia de vínculos familiares? ¿Se convirtió Serbia en lo único que le ataba con su infancia? ¿Qué llevó a Seleskovitvh a realizar este tipo de declaraciones?

Señores, me ha dado pena escribir este post, no se lo voy a negar, y es que cada día los seres humanos no dejan de maravillarme, para bien o para mal.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Y no es uno, que son dos


Señoras, hoy vengo a presentarles a mi otra mitad. Y es que nada puede hacerme más feliz en este momento que dar la bienvenida en Re-belle a Marta, quien a partir de este momento se convierte en editora, autora, correctora y censora de este blog. Como lo oyen.

Marta es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universitat Jaume I de Castelló. Sus lenguas de trabajo son el español, el catalán, el alemán y el inglés, aunque cuenta con amplios conocimientos pasivos en lengua italiana.

Entre sus intereses en el mundo de la investigación destacan la lingüística de corpus, la localización de programas informáticos, la traducción jurídica y la sociología de las profesiones. Su labor investigadora parte del grupo Gentt, del cual ha sido becaria y en cuyo marco se enmarca la primera de sus publicaciones.

Completó sus estudios en la Universidad de Leipzig, en la que estuvo en 2007. Actualmente vive en Reino Unido, donde ejerce como docente en la ciudad de Londres.

Destaca también entre sus intereses la educación no formal como marco esencial en la enseñanza de tercer nivel. Así lo avala su experiencia en la Asociación de Estados Generales de los Estudiantes de Europa, de la que ha sido, entre otros, Coordinadora de su Universidad de Verano.

Encima les diré que es to maja y que me encanta cómo suena su risa. Es una trabajadora incansable y muy disciplinada.

Y aquí les dejo. Denle una bienvenida como Dios manda, oigan, que ya verán ustedes que vale la pena.

Y si les apetece escribir, o encuentran algo gracioso y quieren compartirlo con toda España, ya saben, mándenos sus cosas, que nosotros se lo publicamos con toda nuestra alegría,

La foto, obviamente, es nuestra; que mira que somos gamberros (!!)